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Emilio M. H. reconoce que durante la temporada 2012-2013 realizó tocamientos y forzó a otras prácticas a jóvenes del equipo Lugo-Fuenlabrada, lo que evita el juicio y le supone una rebaja en la pena
La Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Madrid ha aceptado el acuerdo de conformidad que en la primera sesión del juicio han alcanzado hoy el Ministerio Público, las partes personadas y Emilio M. H., un entrenador de fútbolacusado de la comisión de un delito de abuso sexual a un menor de trece años, de seis delitos continuados de abuso sexual, de dos delitos de abuso sexual, de cinco delitos de corrupción de menores y de otros dos delitos más de abuso sexual en diferentes grados.
El procesado ha reconocido la totalidad de los hechos que se le imputaban y ha aceptado una condena de 26 años, seis meses y once días de prisión, algo menos de los 36 años y nueve meses de cárcelque solicitaba para él la Fiscalía.
Emilio M. H. ha reconocido que en el transcurso de la temporada deportiva 2012-2013, mientras prestaba sus servicios como entrenador en el club de fútbol Lugo-Fuenlabrada, con ocasión de acercarse a los menores de edad con los que se relacionaba, bien por ser entrenador de su grupo o de entrenamientos esporádicos o torneos deportivos, con la finalidad de procurarse satisfacción sexual, realizó diversos tocamientos a varios jóvenes.
Así, a uno de ellos, mientras estaba lesionado, le acarició de forma libidinosa los glúteos, pese a la oposición del menor; a otro, aprovechando que dormían en la misma cama una de las noches, le tocó el muslo y los glúteos, y con igual ánimo, a la noche siguiente le tocó la zona genital conminándole a que le acariciara también a él. Esta operación volvió a repetirla con posterioridad. A otro menor, sirviéndose de la relación de confianza que mantenían, le invitó en varias ocasiones a su casa donde, también con ánimo libidinoso, hasta en seis ocasiones le tocó los glúteos y los muslos, llegando a masturbarle en dos ocasiones. En otro caso, tocó y masturbó a otro niño también en su casa, actuación que llevó a cabo con otro menor, al que después de masturbarle, también en su casa, dio besos en la mejilla mientras le decía “quiéreme”. Todos estos comportamientos los reprodujo con otros tres menores más.
Además, sirviéndose de su condición de entrenador, en al menos cinco ocasiones, también durante la temporada 2012-2013, incitó a cuatro menores a acudir a lugares frecuentados por prostitutas. Los llevó en su coche y esperó allí dentro a que los jóvenes mantuvieran relaciones sexuales con ellas. Al menos en una ocasión abonó el servicio.
El acusado cumple prisión provisional comunicada y sin fianza por estos hechos desde agosto de 2013.