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El único condenado por los hechos, tras la muerte en prisión del segundo acusado, disparó por la espalda a la agente tras arrebatarle el arma reglamentaria al compañero de la fallecida cuando huían del atraco a una Oficina de Correos
La Sección 29 de la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 32 años y dos meses de prisión a Pablo P. S. por el asesinato de una agente de la policía municipal de Madrid tras el atraco a una Oficina de Correos. Pablo P. S. ha sido considerado culpable, además de asesinato (18 años), de los delitos de robo con violencia e intimidación (cuatro años y ocho meses), homicidio en grado de tentativa (siete años y seis meses) y tenencia ilícita de armas (dos años).
En la sentencia ha quedado probado que el acusado, de común acuerdo con otro procesado que falleció mientras se encontraba en prisión provisional por estos hechos a la espera de juicio, con el ánimo de obtener un inmediato beneficio económico, el 8 de agosto de 2012 entró en la sucursal de correos nº 77, en la calle Eduardo Barreiros de Madrid, con un arma de fuego y un cuchillo de grandes dimensiones.
Una vez en el interior, el condenado se dirigió a un empleado de la sucursal y, apuntándole con el arma, le gritó: “¡Esto es un atraco!”. A continuación, se dirigió a la jefa del servicio hacia la caja de seguridad de la oficina, conminando a que la abriese y le entregara todo el dinero que hubiera en su interior.
Después del asalto, el reo se dio a la fuga junto con su compinche camino de la Avenida de los Poblados y fueron interceptados de forma inmediata por una patrulla de la Policía Municipal. Se inició entonces una persecución, hasta que el vehículo policial se cruzó en el camino de la furgoneta para que se detuviera. A continuación, un agente descendió del coche y esgrimió su arma reglamentaria para que los condenados depusieran su actitud. El policía se dirigió expresamente a la ventanilla del conductor, momento en que Pablo P. efectuó un disparo con el arma de fuego que llevaba con el ánimo de acabar con la vida de su oponente. El agente resultó herido en el hombro, cayó al suelo y perdió su arma reglamentaria. Bajó de la furgoneta, recogió el arma del policía y se dirigió hacia el otro lado del vehículo, donde se hallaba la agente María del Carmen P. M. con las manos en el capó, a la que había desarmado el compinche fallecido. Aprovechando la situación de indefensión de la agente y como había hecho instante antes con el otro policía, Pablo P. S. accionó el gatillo de la pistola y, disparándole por la espalda, provocó su fallecimiento de forma inmediata.
Contra esta resolución podrá interponerse recurso de casación, ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo, en el plazo de cinco días desde su notificación.