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El actual representante de los jueces de la capital jura su cargo como miembro nato de la Sala de Gobierno del TSJM en un acto en el que se impone la Cruz de San Raimundo de Peñafort a su antecesor
El magistrado Antonio Viejo ha jurado hoy su cargo como nuevo miembro nato de la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia, en un acto que escenifica el cambio en el decanato de los juzgados de Madrid tras su triunfo en las pasadas elecciones a juez decano de la capital de España.
El nuevo juez decano, que toma el relevo a José Luis González Armengol después de casi tres lustros como representante de los jueces de Madrid, ha tenido palabras de elogio para su antecesor y ha asegurado que dedicará sus esfuerzos a mejorar la administración de Justicia intentando dotarla, en la medida de sus posibilidades, de más y mejores medios materiales y humanos.
En el mismo acto, ante la presidencia de la Sala de Gobierno del TSJ de Madrid, y la presencia del presidente de la Comunidad madrileña, Ignacio González, vocales del Consejo General del Poder Judicial, magistrados del Supremo, el fiscal superior de la Comunidad de Madrid, Manuel Moix, la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, y la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, así como de los representantes de los colegios de Abogados, Procuradores y Graduados Sociales, el magistrado Miguel Ángel Luelmo ha impuesto a González Armengol la Cruz de Honor de San Raimundo de Peñafort por sus servicios a la administración de Justicia.
La laudatio ha corrido a cargo del decano de los juzgados de Badajoz, Emilio García-Cancho Murillo, quien ha destacado, además de la labor de Armengol como decano de los jueces de Madrid, su rigor de jurista, la proximidad a sus compañeros y su capacidad de liderazgo.
González Armengol ha dedicado su turno de palabra a esbozar un somero pero detallado recuento de los momentos más significativos en su etapa como juez decano de Madrid, entre ellos la puesta en marcha de los juicios rápidos y más recientemente la huelga de jueces o su oposición frontal y pública a las tasas judiciales, y ha incidido sobre el hecho de que los jueces españoles son de los juristas mejor preparados en el mundo.
El presidente del Tribunal Superior de Justicia, Francisco Javier Vieira Morante, que ha calificado el Decanato de Madrid como una de las instituciones más relevantes de la capital, ha cerrado el acto con un discurso en el que ha subrayado la creciente presencia de González Armengol en todos los ámbitos jurídicos de la región, entre los que ha consolidado una notable influencia.
Tras destacar también su capacidad de liderazgo y habilidad en la negociación, ha recordado el reconocimiento de sus compañeros y su voz reivindicativa en la denuncia de los males que aquejan a la Justicia, poniéndose al frente de reclamaciones durante mucho tiempo desoídas.
A renglón seguido, el presidente del TSJ de Madrid ha dado la bienvenida a Antonio Viejo, un juez, ha dicho, que llega avalado por una magnífica trayectoria profesional, y al que ha calificado como fino jurista, riguroso, serio y cordial.
Por último, Vieira Morante ha recordado la necesidad de apostar en estos tiempos por la importancia de las formas y ha pedido a jueces y fiscales, y a todos aquellos que se relacionan con la administración de justicia, que apliquen las reglas éticas tanto en sus escritos como en sus palabras y eviten cualquier descalificación personal.
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