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Lideró un grupo de funcionarios que con el ánimo de enriquecerse ilícitamente y de ejercer un poder de control y dominio sobre los presos les entregaban móviles o tarjetas, alcohol, cocaína y heroína
La sentencia del Tribunal Supremo ha confirmado la condena que la Audiencia Provincial impuso a un ex funcionario de prisiones, Antonio Cao Oterino, destinado en la cárcel de Palma, que lideró un grupo de funcionarios que con el ánimo de enriquecerse ilícitamente y de ejercer un poder de control y dominio sobre los presos les entregaban móviles o tarjetas, alcohol, cocaína y heroína a sabiendas de que se trataba de un género prohibido por el reglamento penitenciario.
El Supremo considera que el envío de un corazón de cerdo a la mujer del director de la cárcel, que previamente le había abierto varios expedientes que permitieron descubrir el negocio que tenía montado en la prisión, es una advertencia al más puro estilo mafioso para que no siguiera adelante con las investigaciones o pena de sufrir un mal él o su familia.
El Supremo también rechaza el recurso presentado por el ex funcionario Mario Fernández Lora, condenado a 12 años y 4 meses de prisión, que tenía una gran fijación sentimental hacia un preso al que propuso mantener relaciones sexuales, ofrecimiento que fue rechazado, y que además envió 6 cartas amenazantes a su pareja sentimental, también interna, para que rompiera con él.