Salir rápido
Pulsa este botón en cualquier momento para abandonar de inmediato esta página
Recuerda borrar tu historial de navegación para no dejar rastro después de informarte
Utilizamos cookies propias y de terceros únicamente para realizar mediciones y análisis estadísticos de la navegación por las diferentes secciones de la página web con la finalidad de mejorar el contenido que ofrecemos. Al hacer click en 'Aceptar todas las cookies', consiente que todas las cookies se guarden en su dispositivo. Para configurarlas o rechazar su uso haga click en el botón 'Configurar Cookies'.
Para más información consulte nuestra política de cookies
Salir rápido
Pulsa este botón en cualquier momento para abandonar de inmediato esta página
Recuerda borrar tu historial de navegación para no dejar rastro después de informarte
Ha sido condenado a dos años de prisión como autor de un delito de abuso sexual a menores, con la atenuante de intoxicación leve porque actuó bajo los efectos del alcohol y de psicotrópicos
Santander, 21 de noviembre de 2024.-
La Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado hoy a dos años de prisión a un hombre que realizó tocamientos a una chica, de quince años, que se encontraba “totalmente adormilada” porque había consumido rivotril.
El juicio estaba señalado para hoy en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria, pero al inicio del mismo el ministerio fiscal y la defensa del acusado han alcanzado un acuerdo.
Este ha reconocido los hechos en la sala y ha aceptado la pena propuesta como autor de un delito de abuso sexual a menores, con la concurrencia de la circunstancia atenuante de intoxicación leve, ya que estaba afectado levemente por la previa ingesta de alcohol y rivotril.
Además de la pena de prisión, se le prohíbe comunicar y acercarse a la víctima durante tres años, se le inhabilita para desempeño que conlleve contacto con menores durante cinco años y se le impone una medida de libertad vigilada tras la salida de prisión de cuatro años.
En concepto de responsabilidad civil, se le condena al pago de una indemnización a la menor de 3.000 euros por el daño moral que le ha causado.
Según el escrito de conformidad que se llevará a sentencia, el ahora condenado, con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales, se acercó a la menor aprovechando que estaba “totalmente adormilada”, debido a que había consumido rivotril, que le había facilitado otro menor.
El acusado, que era “plenamente consciente” de ello, procedió a “realizarle tocamientos en los pechos, por fuera de la ropa, así como por las piernas y la zona genital, besándole una mano”.
La chica no era capaz “de articular palabra o reaccionar en forma alguna por su estado de severa limitación de consciencia por la previa ingesta de la sustancia mencionada”.
Ante esa situación, un amigo de la menor le dijo al acusado que cesara en su conducta, llevándose a la chica a otro lugar, junto a otros amigos.
Entonces, “el acusado, lejos de deponer su actitud, presidido por idéntico ánimo, comenzó nuevamente a manosear a la menor”, todo ello mientras ella “permanecía inmóvil y adormecida, todavía bajo los efectos del rivotril, incapaz de hacer manifestación alguna y oponerse a la acción del acusado”.