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El acusado reconoció los hechos y aceptó la citada pena total por delitos de amenazas y maltrato a sus padres, tráfico de drogas, tenencia y depósito de explosivos, y tenencia de armas prohibidas
La Sección Segunda de la Audiencia de Navarra ha condenado a un total de 8 años y 2 meses a un hombre que almacenaba en su domicilio de Huarte sustancias químicas para la fabricación casera de explosivos. El inculpado, además, había amenazado y maltratado a sus padres y se dedicaba a cultivar y traficar con sustancias estupefacientes.
En la sentencia, que ha sido dictada de conformidad tras un acuerdo entre la fiscalía y la defensa, el procesado ha aceptado las siguientes penas de prisión: 3 años por un delito de tenencia y depósito de explosivos, 2 años por un delito contra la salud pública, 9 meses por un delito de tenencia de armas prohibidas, 10 meses y 15 días por un delito de maltrato habitual y 3 meses y 23 días por cada delito de amenazas (3) y por cada delito de maltrato no habitual (2).
En el acuerdo, en la determinación de las penas, se ha estimado en la conducta del encausado la circunstancia eximente incompleta de trastorno mental. Como alternativa al ingreso en prisión, por cada delito se le ha impuesto, con la misma duración de los plazos estipulados en las condenas privativas de libertad, sendas medidas de seguridad de tratamiento médico individual en el centro más conveniente a su patología, sin perjuicio de que, en caso de evolución desfavorable, pueda acordarse su internamiento en el centro psiquiátrico adecuado.
La sentencia considera probado que el inculpado, diagnosticado de esquizofrenia desorganizada, trastornos mixtos de personalidad y trastorno por consuno perjudicial de múltiples sustancias y alcohol, hasta noviembre de 2022 residía junto a sus padres en Huarte.
Durante la convivencia con sus progenitores, según recoge la resolución judicial, el acusado “en numerosas ocasiones agredió, insultó y amenazó a sus padres”.
Además, en el citado domicilio el procesado se dedicaba a cultivar y traficar con sustancias estupefacientes que causan grave daño a la salud.
El 2 de noviembre, tras amenazar el inculpado con hacer explotar su domicilio, su madre autorizó la entrada policial para el registro del mismo. Entre otros elementos, los agentes se incautaron de materiales para la fabricación de explosivos —precursores—, una pistola eléctrica (táser) y diversa munición.
Asimismo, en el ordenador personal del encausado fueron localizadas numerosas visitas a páginas web relacionadas con precursores de explosivos, así como documentos y vídeos tutoriales para su fabricación.
El comercio de sustancias químicas precursoras de explosivos en España está restringido y regulado, por lo que para su legal adquisición en nuestro país es necesario contar previamente con una licencia que otorga el Ministerio del Interior, a través del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado, circunstancia que no concurría en el acusado.
El condenado se encuentra en prisión provisional desde el 4 de noviembre de 2022. La sentencia fue dictada de conformidad el pasado 27 de julio.