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Los especialistas proporcionan claves a los miembros de la carrera judicial para interpretar los estudios derivados de las ciencias del comportamiento
Doctores en psicología han analizado hoy durante la primera jornada de la Escuela de Verano del Poder Judicial, que se celebra hasta el 12 de julio en el pazo de Mariñán, los procedimientos para aplicar las pruebas forenses relacionadas con la psicología a los procedimientos judiciales. El doctor en psicología, criminólogo y profesor catedrático de la Universidad de Valencia Vicente Garrido Genovés ha abierto el curso con la ponencia titulada La prueba forense criminológica: una guía para los operadores jurídicos.
El experto ha expuesto las directrices que deben seguir los miembros de la carrera judicial para determinar la fiabilidad o validez de estas pruebas, entre las que destaca que el experto haya empleado una teoría o técnica empíricamente contrastable y que su metodología haya sido la adecuada. Garrido ha destacado durante su intervención que para los tribunales la prueba forense, en el caso de las ciencias sociales y del comportamiento, “presenta, en muchas ocasiones, una mayor dificultad en su valoración que la que se deriva de las denominadas ciencias duras o experimentales”, por lo que ha planteado una batería de preguntas dirigidas a los peritos para que la carrera judicial pueda conocer con mayor exactitud de qué manera han elaborado sus estudios.
La necesidad de utilizar conocimientos validados científicamente en cada uno de los momentos de la prueba ha sido abordada por la doctora en psicología y profesora titular de la Universidad de Salamanca Carmen Herrero Alonso, quien ha incidido en la importancia “de su calidad y fiabilidad”. Bajo el título Psicología y ciencias forenses: retos para la admisibilidad e interpretación de la prueba, la especialista ha reflexionado sobre el estatus otorgado a la psicología frente a otras disciplinas forenses, que ha propiciado, según Herrero, “el riesgo de acudir al sentido común, a las impresiones subjetivas o a conocimientos pseudocientíficos, en especial cuando se trata de pruebas personales”.
La ponente ha analizado sentencias recientes del Tribunal Supremo en las que ha asegurado que se han fijado “criterios orientativos de valoración de las declaraciones de las víctimas” o en las que afirma haber constatado “errores de conceptualización de diversos instrumentos utilizados para interpretar y valorar el comportamiento humano”. Herrero ha dado claves para superar las principales fuentes de sesgo en las ciencias forenses y ha indicado que, principalmente, son “debidas al factor humano”.
“Las máximas de la experiencia no debieran contradecir a las de la ciencia”, ha subrayado la especialista. En esta primera jornada de la Escuela de Verano también ha intervenido el magistrado titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Valencia, Miguel Ángel Casañ Llopis, quien profundizó en la aplicación práctica de las ciencias del comportamiento en el proceso penal.
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