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Para el abogado Manuel Lamela, “mantener las premisas básicas de integridad, eficacia e independencia del poder judicial en el ámbito internacional se constituye como uno de los principales retos que la globalización plantea”
El presidente de la Organización para el Fomento de los Estudios Internacionales (FEI), Alberto Muro, cerró con su ponencia Flujos migratorios y ciencias sociales en el mundo global la XX Escuela de Verano del Poder Judicial, que como todos los años se celebró en el pazo de Mariñán. Para Muro, “la globalización y la sociedad de la información parecen homogeneizar, y poner al alcance de todos, la situación del mundo”. Muro, profesor titular de Historia del Derecho en la Universidad Rey Juan Carlos, ha defendido que los flujos migratorios no son homologables entre sí, ya que en cada modelo “influye la población de origen y el lugar de destino, por lo que para su comprensión siguen siendo indispensables las ciencias sociales”.
“Estos flujos responden a patrones completamente distintos e intentar homologar las migraciones, incluso dentro de un mismo continente, no tiene ningún sentido”, ha afirmado. Sobre el papel de la Justicia, el experto en migraciones internacional ha defendido que “lo único que pueden hacer los jueces es garantizar el cumplimiento de la ley”, “no hay nada más que se les pueda pedir”.
El abogado del Estado excedente y presidente de la Sección de Derecho Agroalimentario del Consejo de Abogados de Madrid, Manuel Lamela, ha defendido en su intervención que “la Justicia del siglo XXI no se concibe fuera de una dimensión internacional, consecuencia de un mundo globalizado en el que es preciso resolver controversias con una visión supranacional”. En su opinión, esta circunstancia ha motivado que el individuo ya sea considerado en muchas ocasiones como sujeto del derecho internacional, “pues existen normas jurídicas internacionales que regulan directamente su conducta”.
“En lo referente a la persona, si bien cada ordenamiento jurídico contiene normas sobre los sujetos con capacidad de asumir derechos y obligaciones en el ámbito nacional, en Derecho internacional estas normas no siempre están correctamente codificadas. Algo similar ocurre en el caso de la concepción del ciudadano, que se suele circunscribir al ámbito estatal, pero que, en un mundo globalizado, debería someterse a una revisión para adaptarlo al concepto de la supranacionalidad propia del proceso de globalización”, ha sostenido el abogado.
Para Manuel Lamela, “mantener las premisas básicas de integridad, eficacia e independencia del poder judicial en el ámbito internacional se constituye como uno de los principales retos que la globalización plantea y se vislumbra como una de las mejores formas de garantizar la plena seguridad jurídica del individuo, la persona y el ciudadano, desde una concepción universal, garantizando a su vez un sistema de enjuiciamiento de sus responsabilidades lo más armonizado posible”.
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