Salir rápido
Pulsa este botón en cualquier momento para abandonar de inmediato esta página
Recuerda borrar tu historial de navegación para no dejar rastro después de informarte
Utilizamos cookies propias y de terceros únicamente para realizar mediciones y análisis estadísticos de la navegación por las diferentes secciones de la página web con la finalidad de mejorar el contenido que ofrecemos. Al hacer click en 'Aceptar todas las cookies', consiente que todas las cookies se guarden en su dispositivo. Para configurarlas o rechazar su uso haga click en el botón 'Configurar Cookies'.
Para más información consulte nuestra política de cookies
Salir rápido
Pulsa este botón en cualquier momento para abandonar de inmediato esta página
Recuerda borrar tu historial de navegación para no dejar rastro después de informarte
El acusado intimidó a la víctima y amagó con hacer daño a su hija
La magistrada presidenta del jurado ha condenado a dos años y dos meses de cárcel a un hombre al que el tribunal popular declaró culpable de amenazar a otro al que reclamaba una deuda. Además de la pena por el delito de amenazas condicionales, la magistrada le condena a cinco días de localización permanente por una falta de maltrato. Los hechos ocurrieron en la madrugada del 19 de julio de 2012 en un pub de Valencia. El acusado abofeteó a la víctima para exigirle el pago de 250.000 euros que supuestamente adeudaba a un tercero, amenazó con romperle "todos los huesos del cuerpo" y aseguró que había escuchado decir que "alguien iba a ir a por su hija".
El juicio se celebró en la Audiencia Provincial de Valencia los días 28, 29 y 30 de septiembre. El jurado emitió veredicto de culpabilidad, concluyendo que el acusado "es culpable de haber intimidado gravemente, bajo condición y de manera continuada" a la víctima.
La magistrada presidenta entiende que las amenazas han de ser consideradas graves, no sólo por el contenido de las expresiones vertidas por el acusado sino porque las hizo extensivas a la hija de la víctima, hecho éste que generó "auténtico miendo y desasosiego en el perjudicado, como lo demuestra el hecho de que se personase enseguida en comisaría para denunciar". Según la sentencia, el acusado, con sus insistentes llamadas y amenazas, "ejerció presión sobre la víctima, atemorizándola y privándola de la debida tranquilidad y sosiego".