La Audiencia Provincial de Alicante condena a ocho años de prisión a un preso de Fontcalent acusado de intentar matar a otro con un bolígrafo

Le clavó el objeto, que estaba modificado como si fuera un cuchillo, en el cuello. El penado indemnizará a la víctima con más de 2.000 euros. Se encontraban en módulos separados por discusiones previas, pero sí compartían espacios comunes

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Comunicación Poder Judicial

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Alicante ha condenado a ocho años de prisión por un delito de asesinato en grado de tentativa a un recluso de la prisión de Fontcalent que intentó matar a otro tras clavarle un bolígrafo en el cuello. El penado no podrá acercarse a menos de 500 metros de la víctima, ni comunicarse con ella por ningún medio durante 20 años.

La Sala le impone además la obligación de indemnizar con 2.076 al perjudicado por los daños y los prejuicios que sufrió a consecuencia del ataque, indemnización de la que responderá Instituciones Penitenciarias de forma subsidiaria, en el caso de que el reo no pueda hacer frente a la misma. El hombre también tendrá que indemnizar al centro penitenciario con 240 euros por la asistencia médica que recibió la víctima.

Los hechos ocurrieron el 12 de abril de 2024, en una zona común del centro penitenciario, donde se encontraba la víctima porque iba a hacer un trámite burocrático, cuando el otro recluso le atacó con el bolígrafo, que previamente había sido modificado como si fuera un cuchillo, y se lo clavó en la nuca.

El interno agredido fue operado de urgencia para extraerle el objeto. Tardó 21 días en estabilizar su estado sanitario y le quedó como secuela una cicatriz de un centímetro en la región cervical.

Tras la agresión, el condenado fue hasta una de las estancias de la cárcel, donde se cambió de ropa. Pese a ello fue identificado y detenido porque su acción había sido observada por un funcionario y grabada por las cámaras de vigilancia de la prisión.

Agresor y agredido habían mantenido previamente a los hechos diferencias y desencuentros previos, por los que habían sido separados en diferentes módulos para evitar posibles enfrentamientos. Pese a ello, y ser conocedora de esos “desencuentros y enemistad”, según relata la sentencia, Instituciones Penitenciarias sí permitió que ambos compartieran espacios comunes.