Salir rápido
Pulsa este botón en cualquier momento para abandonar de inmediato esta página
Recuerda borrar tu historial de navegación para no dejar rastro después de informarte
Utilizamos cookies propias y de terceros únicamente para realizar mediciones y análisis estadísticos de la navegación por las diferentes secciones de la página web con la finalidad de mejorar el contenido que ofrecemos. Al hacer click en 'Aceptar todas las cookies', consiente que todas las cookies se guarden en su dispositivo. Para configurarlas o rechazar su uso haga click en el botón 'Configurar Cookies'.
Para más información consulte nuestra política de cookies
Salir rápido
Pulsa este botón en cualquier momento para abandonar de inmediato esta página
Recuerda borrar tu historial de navegación para no dejar rastro después de informarte
Fotografiaron a una conocida periodista en una zona privada de un hotel durante unas vacaciones en Bora Bora sin su consentimiento
La sección 3ª de la Audiencia de Barcelona ha condenado a dos paparazzis a 10 meses de prisión por un delito de revelación de secreto al haber fotografiado a otra persona, una conocida periodista, en una zona privada de un hotel, durante unas vacaciones en Bora Bora, sin su consentimiento. Además, la Audiencia les impone una multa de 6 euros diarios durante 8 meses y también les condena, durante el tiempo de la pena, para e ejercicio de cualquier actividad relacionada con la propia agencia de prensa.
El tribunal considera en su sentencia, que la denunciante: "Es una conocida periodista que viene desarrollando su profesión desde hace muchos años en diversos medios de comunicación. A pesar de que ha intentado siempre mantener preservada su vida íntima, personal y familiar, ha sido objeto de constantes seguimientos por parte de los periodistas y fotógrafos de la llamada prensa rosa o prensa del corazón que ha publicado en numerosas ocasiones reportajes gráficos sin que conste que en ninguno de los casos haya comercializado con su imagen"
Los magistrados justifican que la periodista organizó sus vacaciones de Semana Santa de 2015 con el deseo "casi obsesivo" de buscar un destino turístico en el que pudiera disfrutar de unos días de descanso en situación de "verdadera intimidad", tras el "seguimiento y acoso" que había sufrido en un viaje anterior a las islas Maldivas.
De hecho, para mantener su destino en secreto, no se lo comunicó a su entorno familiar ni a ninguna de sus amistades y sólo se le dijo a su acompañante cuando ya estaban en el aeropuerto.