La Audiencia de Burgos condena a más de 23 años de prisión a un hombre por asesinar a su suegro en Aranda de Duero

El tribunal le impone 17 años de cárcel por el asesinato y penas adicionales por otros seis delitos cometidos durante los hechos y su posterior huida

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Comunicación Poder Judicial

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Burgos ha condenado, de acuerdo con el veredicto del Tribunal del Jurado, a un hombre a un total de 23 años y nueve meses de prisión por el asesinato de su suegro en Aranda de Duero y por otros delitos cometidos posteriormente. 

En concreto, la Sala le ha impuesto 17 años de cárcel por asesinato, ocho meses por allanamiento de morada, dos años por robo con violencia, nueve meses por maltrato en el ámbito de la violencia de género, tres años por atentado y cuatro meses por lesiones. Además, ha sido condenado a distintas penas de multa por hurto, robo de uso de vehículo a motor y lesiones leves. 

La Audiencia ha apreciado alevosía, al estimar acreditado que la víctima no tuvo posibilidad de defenderse, pero ha descartado el ensañamiento. Además, ha rechazado que tuviera alteradas sus facultades de entendimiento y voluntad en el momento de los hechos. 

Por el contrario, el tribunal ha considerado en todos los delitos la atenuante analógica de reparación del daño, después de que el acusado consignara durante el juicio 66.000 euros para hacer frente parcialmente a las indemnizaciones. 

Maltrato y robo 

El Jurado declaró probado que el 3 de octubre de 2024 el acusado se encontraba con su suegro en una vivienda de Aranda de Duero cuando decidió acabar con su vida. Le asestó seis cuchilladas en el pecho y, después de que la víctima cayera al suelo y se golpeara la cabeza, otras seis por la espalda con un segundo cuchillo. 

Tras estos hechos, el hombre se apoderó del teléfono móvil y de las llaves de su suegro y accedió con ellas a la vivienda donde se encontraban su esposa, su hija y su suegra. Allí se llevó el teléfono de su mujer tras lanzar contra ella un vaso, zarandearla y empujarla. 

Posteriormente, sustrajo un vehículo de la empresa en la que trabajaba y huyó de la ciudad. Al día siguiente, cuando fue localizado en las inmediaciones de Carabias (Segovia), embistió con el vehículo a un coche policial, causando lesiones a dos agentes.