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La Guardia Civil intervino más de 25 kilogramos de sustancias estupefacientes y diverso material explosivo en una bajera
La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) ha confirmado la sentencia de la Audiencia Provincial de Burgos que condenó a un hombre a un total de once años de prisión por un delito contra la salud pública, en su modalidad de sustancias que causan grave daño para la salud y en cantidad de notoria importancia, y por un delito de depósito de explosivos o sustancias inflamables, incendiarias o sus componentes.
En concreto, la Audiencia Provincial le impuso siete años de prisión y una multa de 600.000 euros por el delito contra la salud pública, y otros cuatro años de cárcel por el delito de depósito de explosivos. El TSJCyL ha desestimado íntegramente el recurso presentado por la defensa y ha confirmado ambas condenas.
Según los hechos probados, durante la investigación fueron intervenidos más de 25 kilogramos de sustancias estupefacientes, principalmente anfetamina o speed, además de cannabis, cocaína, resina de cannabis y ketamina. Las drogas, que estaban destinadas a su distribución a terceras personas, tenían un valor en el mercado ilícito de más de 398.000 euros.
Asimismo, en una bajera utilizada por el condenado se localizaron numerosos productos químicos y precursores de explosivos, pólvoras, mechas y material pirotécnico y de laboratorio. La Sala ha destacado que dicho local se encontraba en una zona densamente poblada, en un edificio de ocho alturas y próximo a otros inmuebles, y que carecía de ventilación y de sistemas contra incendios.
El Tribunal ha rechazado además la petición de nulidad de los registros planteada por la defensa y ha considerado que existían indicios objetivos suficientes para autorizar judicialmente la entrada y registro. Igualmente, ha descartado que se haya vulnerado la presunción de inocencia o que exista error en la valoración de la prueba.