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Los magistrados destacan que, aunque la mujer padece una patología visual desde la infancia, su situación se ha visto empeorada desde 2019
El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha ha ratificado la situación de incapacidad permanente absoluta para cualquier profesión a una vendedora de cupones de la ONCE, que tendrá derecho a percibir una pensión con una base reguladora de 1.835,87 euros.
El informe médico reflejado en la sentencia recurrida establece un diagnóstico de ‘síndrome de marfán’ (trastorno que afecta al tejido conectivo), pérdida de agudeza visual desde la infancia; desprendimiento de retina inferior, glaucoma agudo, trastorno de la conducta y afectividad, juego patológico no resuelto, abuso de cocaína y alcohol con consumos esporádicos. En cuanto a las limitaciones orgánicas y funcionales, el informe señala que tiene restringidas las tareas que precisen agudeza visual y manejo de dinero.
El tribunal destaca que, aunque la demandante padece una patología a nivel visual desde la infancia, su situación se ha visto empeorada desde 2019. “Y es precisamente esta nueva situación -añaden los juzgadores- que unida a las dolencias y adicciones que ya fueron tenidas en cuenta en 2016, ponen de manifiesto una agravación relevante en su estado y en su capacidad funcional que justifican que no pueda realizar una actividad laboral de forma regular”. Por todo ello, la Sala desestima el recurso con y confirma la sentencia recurrida.