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La Sala considera probado que ejerció durante toda su relación actos sistemáticos de violencia física y psíquica
La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Asturias ha condenado a un hombre a catorce años y tres meses de cárcel por agresión sexual continuada, maltrato habitual, amenazas, violencia de género y vejaciones injustas a su mujer, durante los dos años que convivieron en un domicilio de Gijón.
La sentencia considera probado que el procesado estableció un clima de violencia en las relaciones con la víctima, con agresiones verbales y psiquicas continuadas, y este clima de violencia «se acentuó especialmente tras quedar la mujer embarazada, aumentando el control que ejercía sobre ella», como actos como encerrarla en casa con llave o quitarle el teléfono móvil para que no pudiera efectuar ninguna llamada.
En la resolución los magistrados reflejan como la situación que sufría la mujer hizo que acudiera al servicio de Salud Mental del Hospital de Cabueñes en Gijón, donde los médicos apreciaron que sufría «ánimo depresivo, pesadillas, insomnio y recuerdos intrusivos de escenas violentas, compatibles con clínica de estrés postraumático». Tras ese diagnóstico fue derivada a psicoterapia grupal de violencia de género donde valoraron que presentaba como secuelas "victimización de violencia física, psicológica y sexual, siendo compatibles esos síntomas con diagnóstico de trastorno de estrés postraumático".
La sentencia, que no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo, relata las situaciones de agresión sexual continuada que el condenado infringió a su esposa en el domicilio familiar que compartían con un hijo en común de corta edad y una sobrina de la víctima, y establece diversas medidas de protección para la víctima por un periodo de veinte años así como que en concepto de responsabilidad civil el procesado deberá indemnizar a la víctima en la cantidad de 20.000 euros por el trastorno crónico de estrés postraumático.