Ratifican la condena de dos años de prisión a una mujer de Zaragoza por estafar 34.400 euros a un amigo alegando falsos problemas personales

La procesada pedía dinero simulando la enfermedad y muerte de su madre

Autor
Comunicación Poder Judicial

El Tribunal Superior de Justicia de Aragón ha ratificado la condena de dos años de cárcel impuesta a una mujer por estafar a un amigo 34.400 euros bajo el pretexto de atender falsas necesidades personales y familiares.

La procesada conoció al perjudicado en agosto de 2023 en Zaragoza, momento en el que inician una estrecha amistad llegando incluso a mantener relaciones sexuales. Aprovechando esa relación y bajo la falsa afirmación de trabajar en el consulado de Rumanía y en un despacho de abogados, le pidió determinadas cantidades de dinero para atender diversos problemas personales y familiares ficticios, con el compromiso de devolver el dinero.

En este sentido, solicitó de la víctima transferencias por importes de: 6.000 euros, 2.000 euros, 2.000 euros y 1.000 para atender gastos médicos y hospitalarios generados por su madre enferma en Rumanía; y posteriormente, otros 10.000 euros para viajar urgentemente a Rumanía a causa del fallecimiento de su madre y gastos del entierro, circunstancias que no eran ciertas. Por último, valiéndose de excusas y problemas inventados, la víctima le entregó en repetidas ocasiones dinero en efectivo retirado de un cajero.

La Sala de lo Civil y Penal señala que la sentencia apelada estima justificado, por una parte, el desplazamiento patrimonial de las cantidades entregadas a la acusada, como el engaño bastante, constituido sobre la falsedad de las causas por las que demandaba ayuda económica urgente estimando que, desde un principio, la encausada no tuvo intención alguna de devolver ese dinero, lo que conlleva consigo la “prueba de cargo suficiente sobre el ánimo de lucro”. Por ello, la resolución hace un análisis racional y coherente, que le permite afirmar, con el suficiente juicio de certeza, la realidad del delito y la autoría de la acusada.

La sentencia no es firme y puede ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo.