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El procesado, fingiendo solvencia y contactos personales y sociales de los que carecía, les engañó para invertir en un supuesto negocio de importación de materiales
La Sección III de la Audiencia Provincial de Zaragoza ha condenado a un año y tres meses de cárcel a un joven que, fingiendo solvencia y contactos personales y sociales de los que carecía, engañó a una pareja para que invirtiera 125.000 euros en un supuesto negocio de importación de materiales procedentes de Asia. La Sala lo ha considerado autor de un delito de estafa y le ha impuesto el deber de indemnizar a la pareja con 83.000 euros, en su conjunto.
Para completar la maniobra fraudulenta, según recoge la sentencia como hecho probado, el acusado Juan Paul B. M., hizo un reconocimiento de deuda a la pareja a través de tres contratos en los que reconocía haber recibido las cantidades anteriormente mencionadas y se comprometía, a sabiendas de que no podría cumplirlo, a devolverles el dinero recibido.