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Ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, el acusado ha reconocido los hechos y ha admitido ser autor de un delito de incendio con peligro para las personas
Santander, 2 de octubre de 2026.-
La Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado hoy a seis años de prisión por delito de incendio con peligro para las personas a un hombre que prendió fuego en la vivienda de su madre porque estaba molesto con ella, ya que no le daba dinero para financiar su adicción a las drogas.
El juicio estaba señalado para hoy, pero al inicio del mismo la defensa ha llegado a un acuerdo con la fiscalía y la petición de pena que realizaba el ministerio público se ha reducido de diez a seis años de prisión, al considerar que concurría, además de la atenuante analógica de anomalía psíquica por drogodependencia que ya reconocía, una atenuante por dilaciones indebidas en la tramitación del procedimiento.
Según los hechos que se han considerado probados, el acusado había estado pidiendo dinero a su madre con el pretexto de que estaba amenazado por deudas, pero ella no le entregó lo que él pretendía.
Entonces, “movido por el resentimiento” hacia ella, “con pleno desprecio para la vida e integridad física de sus vecinos y siendo plenamente consciente de que el inmueble estaba habitado por más personas, prendió fuego al salón de la vivienda, aplicando una llama directa sobre un butacón y el lienzo de un cuadro en el suelo”.
El fuego desarrolló un foco de dos metros cuadrados, comenzando a salir gran cantidad de humo hacia la escalera exterior, en conexión con las viviendas de las plantas superiores.
Un vecino que se encontraba casualmente en la zona, al comprobar desde el exterior la existencia del fuego, “actuó con rapidez y se metió al inmueble, consiguiendo sacar de su interior al propio acusado, mientras estaba sentado en el reposabrazos del sofá de su salón, contemplando el fuego”.
Ese vecino también subió a la segunda planta y rescató a una niña de dos años y a su abuelo, que tenía dificultad para desplazarse.
El forjado del edificio era de vigas y tableado de madera, que no contaba con más zona de evacuación que la escalera comunitaria y que la vivienda tenía instalación de gas natural, lo que constituye mayor riesgo de propagación.
Minutos después de que se iniciara el fuego, los bomberos acudieron al lugar y dos horas después se dio por apagado.
Además de la pena de prisión, el ahora condenado deberá indemnizar a su madre en 5.031 euros por los desperfectos ocasionados en la vivienda, así como en 963 euros al Ayuntamiento de Castro Urdiales por el coste de las labores de extinción.