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Deberá indemnizar a la víctima con 15.000 euros por los daños morales y psicológicos que sufrió a consecuencia de los hechos
Valencia, 10 de agosto de 2026.- La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a 11 años de prisión por un delito continuado de agresión sexual a menor de 16 años con penetración a un hombre que obligó a la hija de unos amigos, que tenía 15 años en el momento de los hechos, a mantener relaciones sexuales tras amenazarla con enseñarles fotos íntimas a sus padres. Por estos hechos, la Sala le impone 10 meses de cárcel como autor de un delito de descubrimiento de secretos.
La condena contempla además una pena de diez años de libertad vigilada y la inhabilitación especial durante 25 años para ejercer cualquier profesión, oficio o actividad que conlleve contacto con menores de edad. El hombre deberá indemnizar a la víctima con 15.000 euros en concepto de responsabilidad civil y no podrá comunicarse por ningún medio ni acercarse a menos de 400 metros de ella, su domicilio o lugar de estudio o trabajo por 25 años.
Los hechos sucedieron durante el verano de 2021 cuando el condenado acudía con frecuencia a la casa de la menor, en Valencia, donde pasaba los fines de semana debido a la amistad que tenía con los padres de ésta.
Según considera probado la sentencia, en un momento de la convivencia, el hombre accedió a la habitación de la menor, que estaba tumbada en la cama, y le propinó palmadas en los glúteos, hasta que la niña le apartó y le dijo que se lo iba a contar a sus padres.
Días después, la menor le pidió el teléfono al condenado para acceder a su perfil de una red social y poder hablar con sus contactos. Cuando la niña le devolvió el terminal, el hombre pudo acceder al perfil de la menor y capturó imágenes de ella de carácter íntimo.
A partir de ese momento, comenzó a amenazarla con enseñarle las fotos a sus padres si no hacía lo que él le pedía. De este modo, el hombre obligó a la víctima a mantener relaciones sexuales en dos ocasiones, que grabó con su teléfono móvil sin el consentimiento de ésta. La niña, que necesitó tratamiento psicológico a consecuencia de los hechos, se sometió a los requerimientos del condenado por temor a que mostrara las fotos a sus progenitores.
La sentencia, dictada tras una conformidad entre las partes que llegaron a un acuerdo respecto de los hechos y de la pena a imponer, es firme.