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Además, el tribunal le impone una multa de 600.000 euros
La Audiencia Provincial de Burgos ha dictado sentencia condenatoria contra un vecino de Burgos y le ha impuesto una pena total de 11 años de prisión tras ser descubierto con un alijo de más de 25 kilos de droga y una gran cantidad de precursores para fabricar explosivos en una zona densamente poblada.
En concreto, el tribunal provincial ha condenado al hombre a siete años de prisión y una multa de 600.000 euros por un delito contra la salud pública con el agravante de notoria importancia; y a cuatro años de prisión por el delito de depósito de explosivos.
La operación se inició tras una investigación del Grupo de Información de la Guardia Civil de Burgos, que sospechaba de actividades ilícitas relacionadas con la pirotecnia sin autorización. Tras detectar envíos de materiales químicos desde Valencia y Polonia, los agentes establecieron vigilancias sobre el acusado, quien tomaba extremas medidas de seguridad para evitar ser descubierto.
El arresto se produjo el 1 de marzo de 2024 en la A-1, a la altura de Villalmanzo, cuando el hombre conducía un vehículo con 6 kilos de "speed" (anfetamina) ocultos en un compartimento bajo los asientos traseros.
En los registros posteriores en su domicilio y en una bajera, se intervinieron diversas sustancias estupefacientes con un peso bruto de 25.052 kilos. Entre la droga incautada, destacan grandes cantidades de anfetamina, además de cannabis, resina de hachís, cocaína y ketamina, con un valor de mercado superior a los 398.000 euros.
La mayor preocupación de las autoridades fue el hallazgo de un depósito de materiales explosivos en un garaje de la zona de Gamonal. En este local, situado en un edificio de ocho plantas y rodeado de viviendas, el acusado almacenaba precursores restringidos como ácido sulfúrico y perclorato potásico, así como sustancias para fabricar explosivos de alta potencia como TATP ("Madre de Satán"), TNT y termita.
El garaje carecía de cualquier medida de seguridad, ventilación o sistemas contra incendios, contando únicamente con una instalación eléctrica casera, lo que suponía un grave riesgo para los residentes de la zona.
La sentencia recoge que el acusado, quien carecía de licencias, poseía conocimientos técnicos por haber trabajado en empresas de pirotecnia. En sus dispositivos informáticos, se hallaron fórmulas químicas, manuales de fabricación de explosivos e imágenes de los disturbios del barrio de Gamonal de 2014.
La resolución no es firme y cabe recurso antes la Sala de lo Civil y Penal del TSJCyL.