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El acusado, propietario de una explotación ovina, tenía a los animales sueltos por la finca en un estado de total abandono
La Audiencia Provincial de Zamora ha impuesto una pena de dos años y medio de prisión por homicidio por imprudencia grave al dueño de una explotación ovina, tras considerarlo responsable del ataque mortal de sus perros a una joven. Asimismo, el fallo judicial establece que el condenado deberá abonar una indemnización de 250.000 euros a los padres de la fallecida.
La sentencia relata que el acusado, dueño de una explotación ovina, mantenía a sus siete perros careas y mastines que cuidaban de las ovejas en un estado de total abandono. Incumpliendo las normas básicas de atención y custodia de la legislación vigente, los animales se encontraban aislados del contacto humano -salvo por el pastor-, sueltos y sin vigilancia, mal alimentados y sin asegurar. El 23 de octubre de 2023 la joven paseaba por los alrededores del lugar cuando fue atacada por algunos de los canes, provocándole un shock traumático-hemorrágico por múltiples mordeduras y su posterior fallecimiento.
El tribunal señala que todos los testigos que declararon en el plenario coincidieron en que el acusado, propietario de los animales que atacaron a la víctima, no estaba presente en el lugar al momento de los hechos. Esta ausencia evidencia una “evidente falta de custodia, control y cuidado de los perros”, los cuales representaban un peligro real debido a sus características físicas y de temperamento.
Sin embargo, las pruebas demuestran que al menos cuatro de los cinco canes se encontraban sueltos, sin cadenas ni bozales, dentro de una parcela que carecía de cerramiento o delimitación respecto al camino público. Al no existir ningún tipo de amarre ni vigilancia por parte de su titular, los animales campaban libremente tanto por la finca como por los alrededores, permitiendo que accedieran a la vía pública y causaran el daño.
La sentencia no es firme y puede ser recurrida.