Salir rápido
Pulsa este botón en cualquier momento para abandonar de inmediato esta página
Recuerda borrar tu historial de navegación para no dejar rastro después de informarte
Utilizamos cookies propias y de terceros únicamente para realizar mediciones y análisis estadísticos de la navegación por las diferentes secciones de la página web con la finalidad de mejorar el contenido que ofrecemos. Al hacer click en 'Aceptar todas las cookies', consiente que todas las cookies se guarden en su dispositivo. Para configurarlas o rechazar su uso haga click en el botón 'Configurar Cookies'.
Para más información consulte nuestra política de cookies
Salir rápido
Pulsa este botón en cualquier momento para abandonar de inmediato esta página
Recuerda borrar tu historial de navegación para no dejar rastro después de informarte
La Audiencia de Málaga lo condena tras el veredicto de culpabilidad de un jurado popular, que consideró inocentes a otros dos acusados de encubrir el crimen
La Audiencia de Málaga ha condenado a diez años de prisión a un hombre por matar a otro con un ladrillo en el edificio donde ambos residían como okupas en la localidad malagueña de Torremolinos. La sentencia recoge el veredicto de culpabilidad dictado por un jurado popular y absuelve también a dos acusados de encubrir el crimen. Por otra parte, libra una orden de busca, detención y captura internacional contra el hijo del condenado, que no ha podido ser juzgado por encontrarse en paradero desconocido.
La sentencia explica que los hechos se produjeron en diciembre de 2019, cuando se inició una discusión en el edificio –irregularmente ocupado- en el que vivían entre la víctima y el condenado. En el transcurso de dicha pelea, el ahora condenado –que había llamado a su hijo para que le ayudara- le golpeó en diferentes partes del cuerpo con ladrillos que se encontraban en el inmueble.
Así, relata la sentencia, el acusado con el “propósito de menoscabar la integridad física de la víctima, sin desechar el resultado muerte, le golpeó en diferentes partes del cuerpo, valiéndose para ello de varios ladrillos que se encontraban en la habitación”. A resultas de los golpes recibidos, la víctima resultó con lesiones que le produjeron “una fractura de la calota craneal y base del cráneo, que motivó una parada cardio-respiratoria por traumatismo craneo-encefálico severo”, presentando además, su cuerpo múltiples lesiones.
Además de los diez años de prisión, se le impone al acusado el pago de una indemnización a los familiares del fallecido de 75.000 euros. Los jurados consideraron no culpable a la mujer, tras lo que las acusaciones retiraron la imputación que mantenían por el mismo delito de encubrimiento respecto al otro hombre que estaba en el piso -que no fue juzgado-; por lo que también ha sido absuelto.