Salir rápido
Pulsa este botón en cualquier momento para abandonar de inmediato esta página
Recuerda borrar tu historial de navegación para no dejar rastro después de informarte
Utilizamos cookies propias y de terceros únicamente para realizar mediciones y análisis estadísticos de la navegación por las diferentes secciones de la página web con la finalidad de mejorar el contenido que ofrecemos. Al hacer click en 'Aceptar todas las cookies', consiente que todas las cookies se guarden en su dispositivo. Para configurarlas o rechazar su uso haga click en el botón 'Configurar Cookies'.
Para más información consulte nuestra política de cookies
Salir rápido
Pulsa este botón en cualquier momento para abandonar de inmediato esta página
Recuerda borrar tu historial de navegación para no dejar rastro después de informarte
La Audiencia Provincial suspende la pena de cárcel con la condición de que realice un programa formativo en materia de igualdad y no discriminación
La Audiencia Provincial de Burgos ha condenado a una mujer a 16 meses de prisión, una multa de 2.070 euros y una indemnización de 2.000 euros por daños morales. Se le atribuyen delitos contra los derechos fundamentales (por lesionar la dignidad de las personas por motivos ideológicos y raciales), contra la integridad moral y de amenazas. No obstante, el tribunal ha suspendido la pena de cárcel durante dos años, condición supeditada a que no vuelva a delinquir y a que realice un programa formativo en materia de igualdad y no discriminación.
La acusada, sin antecedentes penales, fue condenada por conformidad tras un incidente racista ocurrido el 8 de enero de 2024 en un colegio. La mujer, que fue a recoger a sus nietas, entró sin autorización al comedor escolar y, delante de otros alumnos menores de edad, insultó gravemente y amenazó a un niño de 10 años de origen dominicano por motivos de odio y desprecio hacia las personas de raza negra.
Utilizando expresiones racistas y degradantes y, tras coger unas tijeras de una mesa, amenazó con agredirle físicamente y enviar los restos a su madre, afirmando que no le importaba ir a la cárcel. La acción, motivada por la animadversión racial y aprovechando la superioridad de edad de la acusada, provocó en el menor una profunda humillación, miedo y un menoscabo en su dignidad.
La sentencia es firme.