La violencia de género en el ámbito de la pareja o expareja ha causado la muerte de una mujer cada 6,3 días desde 2003

El ritmo de feminicidios cometidos por parejas o exparejas de la víctima en 2025 fue de uno cada 7,4 días, según recoge un informe hecho público hoy por el Observatorio. El asesinato de 3 niños y niñas en 2025 eleva a 65 el número de menores asesinados desde 2013; en el 73,8 % de todos los casos registrados, las víctimas tenían menos de 10 años. El 80 % de las mujeres víctimas convivían con el agresor en el momento de producirse en crimen; el 22,4 % habían presentado denuncia previa

Autor
Comunicación Poder Judicial

En 2025 fueron asesinadas a manos de sus parejas o exparejas un total de 49 mujeres, cifra que eleva a 1.342 el número de feminicidios cometidos desde 2003, año en el que empezaron a contabilizarse oficialmente. Pese a tratarse de una de las cifras anuales más bajas de la serie histórica, arroja datos que ponen de manifiesto la necesidad de seguir perfeccionando las herramientas de las que disponen las administraciones para proteger a las víctimas: en 2025, una mujer fue asesinada por su pareja o expareja cada 7,4 días; una de cada cinco víctimas (22,4 % del total), cuyas muertes dejaron 39 menores huérfanos, había denunciado a sus agresores. 

Ese mismo año, 3 menores murieron a manos de las parejas o exparejas de sus madres, por lo que el número de niños y niñas víctimas de violencia vicaria desde que se tienen registros (2013) asciende a 65. En dos de los casos el agresor era el padre biológico de los menores y en el tercero se trataba de la pareja actual de la madre. 

En cuanto a la violencia doméstica íntima, 1 hombre fue asesinado en 2025 por una mujer dentro del ámbito de la pareja o expareja, situándose el promedio anual de la serie histórica (2009-2025) en 7,1 muertes en este contexto. El año pasado no se registraron asesinatos causados por la violencia intragénero, la que se produce en el seno de parejas o exparejas del mismo sexo, ya sean de hombres o de mujeres. 

Estos y otros datos están incluidos en el “Informe sobre víctimas mortales de la violencia de género y doméstica en el ámbito de la pareja o expareja, año 2025”, hecho público hoy por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial. 

Este estudio anual se elabora a partir de la información suministrada por los juzgados que han intervenido o siguen interviniendo en la instrucción de las causas y permite analizar la respuesta judicial al fenómeno de la violencia sobre la mujer, así como conocer las circunstancias específicas que preceden a la muerte de la víctima. Constituye por lo tanto una buena fuente de información “tanto para la propuesta de reformas como para la práctica legal, jurídica y de provisión de servicios y recursos especializados, ya que pone en evidencia los eventuales fallos o vacíos en el sistema de protección implementado”. 

Pese a que las mujeres asesinadas en 2025 fueron 49 (una más que en 2024, cuando se contabilizaron 48 muertes), el promedio de feminicidios durante la segunda mitad de la serie histórica (2015-2025) sigue mostrando una tendencia descendente. En ese periodo, la media de feminicidios cometidos cada año fue de 51,8, mientras que en el periodo anterior, comprendido entre 2003 y 2014, había sido de 64,3. Si se toma en consideración toda la serie histórica (2003-2025), el promedio anual se sitúa en 58,3 casos.  

El perfil de la víctima 

Los datos objetivos obtenidos de los expedientes judiciales permiten trazar un perfil de las víctimas en función de su edad, nacionalidad y relación con el agresor. Estos tres indicadores bastan para mostrar que la violencia de género es un fenómeno caracterizado por su diversidad, pues su impacto alcanza a todos los ámbitos y orígenes: nacionalidad, clases sociales, grupos étnicos, edades, niveles de estudios, etc. 

La media de edad de las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas durante 2025 fue de 47,3, casi tres años más alta que la media de edad de las víctimas de toda la serie histórica, que es de 44,4. En 2025, la víctima más joven tenía 19 años y la de más edad, 86. 

En 2025, más de la mitad de las mujeres asesinadas por violencia de género (el 53 %) tenían entre 36 y 55 años, una franja de edad que representa a poco más de la tercera parte de la población de mujeres mayores de quince años. El siguiente grupo de edad con mayor número de víctimas mortales (16,3 %) es el que va de 26 a 35 años. 

Ocho de cada diez víctimas (39 de las 49, 80 % del total), mantenía la convivencia con el agresor en el momento de la muerte, un porcentaje muy superior tanto al de 2024, que fue del 67,3 por ciento, como al de la serie histórica (2003-2025), situado en el 63 por ciento.

 

La relación de parentesco más frecuente entre víctimas y agresores el año pasado fue el vínculo matrimonial, presente en el 42,9 % de los casos. El 83,7 % de los homicidios fueron cometidos por la pareja actual de la víctima, independientemente del tipo de vínculo existente entre ellos. El autor del crimen fue el exmarido o expareja en el 16,3 % de los casos. 

39 menores huérfanos 

Cuatro de cada diez víctimas tenían hijos menores de edad, circunstancia que eleva a 39 el número de niños y niñas que quedaron en situación de orfandad tras el asesinato de sus madres en 2025. El 67 % de esos menores (27) eran hijos o hijas de los agresores, mientras que los 12 restantes nacieron de relaciones anteriores o posteriores de las víctimas. 

Con independencia de la edad, el número de personas que perdieron a sus madres el año pasado como consecuencia de la violencia de género asciende a 87. El 77,6 % de las víctimas había tenido al menos un hijo/a. 

El pasado año, el porcentaje de víctimas mortales españolas (28 en total) se situó en el 57,1 por ciento. En cuanto a las víctimas extranjeras, ocho de cada diez (76,2 %) eran originarias de América; el 14,1 % de África y el 9,5 por ciento procedían de países europeos. 

El domicilio, común o de uno de los miembros de la pareja o expareja, es el lugar en el que se produjeron el 89,1 % de los crímenes machistas de 2025. Esta circunstancia se mantiene constante en la serie histórica, al tratarse del lugar del crimen en el 75,9 % de los casos ocurridos desde 2003. En el 75 % de los asesinatos ocurridos en el interior de domicilios o en sus zonas comunes, se trataba de una vivienda compartida por víctima y agresor. 

El medio más utilizado en 2025 para cometer los crímenes machistas fue el arma blanca, empleada en el 56,5 % de los casos respecto de los que se conoce este dato (en tres de ellos, no consta el medio utilizado para cometer el crimen). El 15 % de las muertes del año pasado fueron causadas por asfixia/estrangulamiento. 

En 2025, el mes con un mayor número de asesinatos machistas fue julio, con un 16,3 por ciento. Este mes es el que concentra también un mayor número de casos (10,6 %) en la serie histórica. En cuanto al día de la semana, el 20,4 % de las muertes ocurrieron un miércoles, mientras que en la serie histórica el día de la semana con mayor riesgo es el domingo, jornada que acumula una media de 10,6 muertes al año. 

Treinta y nueve de los 49 homicidios machistas de 2025 se produjeron en localidades de menos de 250.000 habitantes. Sin embargo, teniendo en cuenta la cifra total de población de cada tramo, la mayor tasa de casos de homicidio (1,5 casos por cada millón de habitantes) se dio en poblaciones de entre 250.001 y 500.000 habitantes. En la serie histórica (2003-2025), el mayor impacto se produce en localidades situadas en el tramo de 10.001 a 25.000 habitantes, que registran una tasa de 1,5 homicidios. 

Características de los agresores 

El perfil de los agresores se corresponde con el de un hombre de más edad que la víctima en el 61,2 % de los casos y de nacionalidad española en el 63,3 por ciento. Su edad media fue de 49,4 años en 2025. El pasado año, el agresor más joven tenía 21 años y el de más edad, 90. La edad promedio de la serie histórica se sitúa en 46,9 años. 

El 61,2 % de los agresores fueron detenidos tras cometer el crimen y sólo el 16,3 % de ellos se entregaron. Uno de cada diez (12,2 %) se suicidó, un porcentaje muy inferior al de la serie histórica, que se sitúa en el 21,9 % de los casos. Si se tienen en cuenta los datos desde 2003, el 65,5 % de los suicidios tuvieron lugar cuando el crimen se habia cometido con arma de fuego, habiendo sido utilizado este medio en el 2,2 % de los casos de 2025.    

Denuncias previas 

Once de las cuarenta y nueve víctimas mortales de la violencia machista en 2025 habían presentado denuncia previa contra sus agresores, lo que representa un 22,4 % del total, un porcentaje algo más bajo que el que arroja la serie histórica (25,8 %), en la que desde 2003 hasta 2025 se observan marcadas oscilaciones que van desde el 14 % de 2005 al 40 % de 2022. Siete de esas 11 mujeres mantenían la convivencia con su agresor en el momento del crimen; en cinco de los 49 casos analizados existía una medida de alejamiento en vigor.

La media de edad de las víctimas que presentaron denuncia previa fue de 42,4 años, siendo la mayor parte de ellas (38,5 %) mujeres de entre 46 y 55 años. El siguiente tramo de edad con más mujeres que habían denunciado (el 33,3 %) es el de hasta 25 años; el 25 % de las denunciantes tenían entre 26 y 35 años y el 23,1 % restante, entre 36 y 45. No presentaron ninguna denuncia las víctimas de 56 años o más.   

Como en años anteriores, el porcentaje de víctimas que habían denunciado a sus agresores es superior entre las de origen extranjero (23,8 %). Entre las de nacionalidad española, lo hicieron el 21,4 por ciento. 

Violencia vicaria 

El informe recoge los datos relativos a los asesinatos de menores, hijos e hijas de las víctimas, en el contexto de lo que se conoce como violencia vicaria, una forma de criminalidad con víctimas de extrema vulnerabilidad a la que el Observatorio quiere dar visibilidad con el fin de aportar herramientas de conocimiento que puedan servir de apoyo en la adopción de decisiones por los órganos judiciales. 

En 2025, tres menores fueron asesinados por tres agresores, dos de ellos padres biológicos de dos de las víctimas y el tercero, pareja de la madre en el momento de los hechos. Estas víctimas elevan a 65 el número de menores asesinados desde 2013, año en el que se empezaron a contabilizar, con una media de 5 casos cada año desde entonces. 

El promedio de edad de los menores asesinados el año pasado, dos niñas y un niño, fue de 6,7 años. Si se tiene en cuenta la serie histórica, el 73,8 % de las víctimas, varones y mujeres prácticamente en igual proporción, tenían menos de 10 años. En cuanto a su nacionalidad, dos de los tres menores asesinados en 2025 eran españoles, como el 73,8 % de todos los niños y niñas víctimas de violencia vicaria desde 2013. 

Dos de los menores asesinados el año pasado convivían con su agresor en el momento del crimen, que se cometió en el domicilio. La convivencia se dio en el 76,9 % de los casos en la serie histórica. Dos de los menores eran hijos biológicos de su agresor, relación que se ha dado en el 84,6 % de los casos desde 2013. En cuanto al método empleado, en uno de los tres casos fue el arma blanca, que es el más frecuente en la serie histórica (35 % de los casos), mientras que los otros dos fueron por asfixia y envenenamiento.  

El perfil de los agresores en 2025 es el de un varón con una media de edad de 41,7 años (el promedio entre 2013 y 2025 es de 39,7 años) y de nacionalidad española en dos de los tres casos (62,7 % de españoles en la serie histórica). Dos de ellos fueron detenidos y uno se quitó la vida, siendo el suicidio la respuesta más frecuente del agresor (45 %) en los casos de violencia vicaria desde 2013. Ninguno de los tres agresores había sido denunciado con anterioridad a los hechos, si bien desde 2013 se registró denuncia previa en el 33 % de los supuestos. 

Violencia doméstica íntima 

El último capítulo del informe del Observatorio analiza los casos de muerte por violencia doméstica íntima, que comprende los homicidios de hombres a manos de sus parejas o exparejas mujeres y las que se producen en el seno de parejas o exparejas del mismo sexo, sean mujeres u hombres. 

En 2025 se registró un único homicidio en este contexto, que eleva a 121 las muertes por violencia doméstica íntima desde 2009, con una media de 7,1 víctimas al año. Se trata de un caso encuadrado en la llamada “violencia de respuesta” al ser la víctima mortal un hombre al que la agresora, que figuraba en el sistema VioGén con un nivel de riesgo “baio”, había denunciado con anterioridad en varias ocasiones por lesiones. 

El varón asesinado tenía 65 años (el promedio de edad de la serie histórica es de 49,6 años) y nacionalidad española (75 % de los casos desde 2009). Víctima y agresora, cuya relación de parentesco era el vínculo matrimonial (42,1 % de los casos en la serie histórica) convivían en el momento de la agresión (82,5 % de los supuestos desde 2009). 

La agresora en el único caso registrado en 2025 tenía 46 años (la media de la serie histórica es de 43,8), era origen extranjero (el 60 % de los agresores/as desde 2009 eran de nacionalidad española) y fue detenida minutos después de cometer el crimen (en el 75 % de los casos se produjo la detención del autor/a del homicidio). 

El homicidio de 2025 tuvo lugar en la vía pública y se consumó por atropello de la víctima con un vehículo a motor. En la serie histórica, el escenario más frecuente (74,4 % de los casos) es el domicilio común y el método más empleado, el arma blanca (65,5 %).