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Durante el acto, los jueces y juezas en prácticas han prestado el juramento o promesa de confidencialidad de los expedientes judiciales a los que tengan acceso durante su formación. Isabel Perelló recuerda a los 118 integrantes de la 76ª promoción de la Carrera Judicial que ser juez supone un privilegio, pero también “una enorme responsabilidad”
La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, ha inaugurado este miércoles el curso académico 2026-2027, en un acto durante el que los 118 jueces y juezas en prácticas de la 76ª promoción de la Carrera Judicial han prestado el juramento o promesa de confidencialidad respecto de los expedientes judiciales a los que tengan acceso durante su formación.
“Juro/prometo guardar debidamente el secreto profesional respecto de los hechos y circunstancias de los que tenga conocimiento como consecuencia de los expedientes judiciales a los que tenga acceso en el periodo de formación, mantener el secreto de las deliberaciones con los jueces y juezas tutores o con otros compañeros y compañeras respecto de las actividades jurisdiccionales en las que participe y comportarme con la dignidad y lealtad exigible a un/a juez/a en prácticas hacia los ciudadanos y hacia la institución judicial”, es la fórmula que han utilizado en la ceremonia celebrada hoy.
La 76ª promoción de la Carrera Judicial, cuyos miembros se incorporaron a la Escuela Judicial el pasado 8 de enero, está formada por 75 mujeres, que representan el 63,56 por ciento del total; y por 43 hombres. En el acto de hoy también han participado los seis alumnos de la decimotercera Promoción del Curso de Formación Judicial Especializada, procedentes de países iberoamericanos.
En el acto, con el que se ha dado por inaugurado el curso, la presidenta del TS y del CGPJ ha recordado a todos ellos que ser juez es un privilegio, “porque es una profesión noble que contribuye a la realización del valor de la justicia y a la efectividad de los derechos de los ciudadanos”; pero que también supone “una enorme responsabilidad”, porque el Poder Judicial es “un verdadero contrapoder que limita a los demás poderes del Estado y corrige los eventuales excesos, provengan de donde provengan, ya sean públicos o privados”.
Durante su intervención, Perelló ha destacado también que España está entre los países con mayor porcentaje de mujeres en la judicatura, el 59 %, cinco puntos por encima de la media europea; y que en la promoción que hoy ha prestado el juramento o promesa de confidencialidad suponen el 64 por ciento.
“Frente a los antiguos estereotipos de la llamada ‘casta judicial’, los jueces de hoy somos hombres y mujeres que provenimos de la sociedad a la que servimos”, ha dicho.
La presidenta del TS y del CGPJ se ha referido asimismo a la importancia del curso con el que los jueces y juezas en prácticas completarán su formación en la Escuela Judicial, y ha señalado que “en un momento en el que la sociedad es cada vez más compleja y más consciente de sus derechos y de la persistencia de desigualdades de todo tipo, los jueces necesitamos instrumentos y formación que nos permitan entender esas realidades y reflejarlas con justicia en nuestras resoluciones”.
En este sentido, Perelló ha señalado a los integrantes de la 76ª promoción que la formación habrá de ser una constante a lo largo de su carrera profesional, para referirse a continuación a otros retos que deberán afrontar los nuevos/as jueces/zas que deberán guiarse siempre por el principio de legalidad, “que es la esencia del Estado de Derecho”.
“En este sistema democrático, a los jueces nos corresponde un papel especial, pues tenemos que velar por la vigencia del ordenamiento jurídico y contribuir a la paz social”, ha asegurado, para añadir que todo ello debe hacerse “bajo el pilar esencial de la judicatura, que constituye un auténtico tesoro: la independencia y la autonomía de criterio”.
La independencia “es el presupuesto de la efectividad de la función jurisdiccional para garantizar los derechos de los ciudadanos, de forma que vuestra labor se desarrolle sin injerencias de ningún tipo, ni públicas ni privadas”, ha dicho la presidenta del TS y del CGPJ, que ha subrayado que este último órgano “está siempre atento para salvaguardar la independencia, pues esa es su misión fundamental”.
Ha señalado asimismo que el buen trabajo y la tutela eficaz de los derechos de los ciudadanos son los que dotan de legitimidad a la labor jurisdiccional, y que para ello deberán extremar los deberes de motivación de sus resoluciones, la calidad de la argumentación jurídica y la claridad de lenguaje; así como mantener un trato respetuoso y considerado a todos los implicados en los procesos judiciales.
“La percepción de Justicia no sólo depende de lo que se decide sino también del cómo se ha decidido y del respeto a las personas que demandan justicia”, ha concluido Perelló.
En el acto de inauguración del curso 2026-2027 han intervenido también la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Mercè Caso, la vocal del CGPJ y presidenta de la Comisión de Escuela Judicial Gema Espinosa y el director de la Escuela Judicial, Francisco Segura.
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