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El Juzgado de lo Penal nº30 de Madrid ha condenado a seis meses de prisión y a un año y seis meses de inhabilitación para el ejercicio de la profesión a Ángela María M. M. por un delito de homicidio por imprudencia grave.
Ángela María M. M., que prestaba servicios como enfermera en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, “cogió una jeringuilla con un fluido blanquecino destinada a Rayan y la conectó a través de la bomba de infusión a una vía periférica, dando por sentado que la solución contenía líquidos, que deben facilitarse, precisamente, por vía parental intravenosa”.
“En realidad -se afirma en los hechos probados de la sentencia- era la hora de la comida y estaba infundiendo leche, que entró en el torrente sanguíneo de Rayan”. El bebé “sufrió una trombosis masiva que desembocó en un falló multisistémico y determinó su fallecimiento”.
La sentencia concluye que “la acusada omitió toda diligencia y más elementales normas de cautela y precaución para evitar un mortal resultado, que se presentaba como previsible y evitable, con infracción del deber de cuidado exigible”.