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El titular de la plaza nº 2 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Pamplona imputa al investigado un quebrantamiento continuado de medida cautelar en concurso con un delito de detención ilegal. Según expone el magistrado, una testigo oyó cómo el imputado cerró la puerta con llave e impidió a la mujer abandonar el domicilio
El juez ha decretado el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza del hombre detenido el pasado día 12 tras la muerte de su expareja, que se precipitó cuando se descolgaba desde una ventana del domicilio de él, un tercer piso, en el barrio pamplonés de San Jorge.
Ambos habían mantenido una relación sentimental, en el transcurso de la cual la mujer había interpuesto una denuncia contra él por un delito de malos tratos. En ese procedimiento, en septiembre de 2025 se decretó una orden de alejamiento.
Sin embargo, la pareja había restablecido la relación desde hacía dos meses, aproximadamente. Al respecto, según relata el magistrado, el investigado era “perfectamente conocedor de la vigencia de dicha resolución judicial, frente a la cual ha evidenciado una actitud deliberadamente obstativa y despreciativa a su cumplimiento y operatividad”.
El titular de la plaza nº 2 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Pamplona imputa al encausado un quebrantamiento continuado de medida cautelar en concurso con un delito de detención ilegal.
Según consta en la resolución judicial, que puede ser recurrida, el atestado presentado deja constancia de cómo una testigo, conviviente en el domicilio, que se hallaba en una habitación contigua a la de los implicados, escuchó cómo la víctima, sobre las 4.10 horas, abrió la puerta de acceso a la vivienda con intención de abandonar la misma. Pero, inmediatamente y sin decir nada, el investigado se lo impidió, cerrándola en primer lugar con fuerza, y de igual modo, cerrándola a continuación con llave, “de forma que no dejó que la mujer saliese del domicilio”.
A continuación, añade el auto, dicha testigo escuchó un golpe en la cocina, como si la puerta de esa estancia se golpease contra una mesa, por lo que interpretó que el imputado había empujado a la víctima, a quien escuchó unos “sonidos jadeantes”. Tras volverse a acostar, esta testigo oyó “un grito de mujer como si viniese de la calle”, mientras el imputado gritaba: "¡Por qué, Dios, por qué!".
“El atestado deja constancia de la precipitación de la víctima desde una ventana de la vivienda desde la que se habría intentado descolgar con sábanas; indicando todos los testigos cómo la puerta de la vivienda no se quedaba usualmente cerrada, no obstante lo cual una testigo oyó cómo la puerta se cerraba por dentro cuando la víctima quería abandonar la vivienda, estando acompañada por el investigado en el transcurso de una discusión entre ambos, circunstancia no negada por el investigado aun al ofrecer una versión exculpatoria atribuyendo a los celos de la víctima la situación de tensión ocasionada”, relata el juez.
Al respecto, el magistrado señala que, entre los motivos de la denuncia interpuesta por la víctima en septiembre de 2025, estaba el hecho de que el encausado le había golpeado y le había impedido salir del lugar en el que se encontraba, donde la había retenido contra su voluntad.
El juez adopta la medida de prisión solicitada por la fiscalía tanto por la gravedad de las penas contempladas en relación con los delitos imputados, como para evitar la fuga del investigado, quien se encuentra “en situación irregular y carente de arraigo”.