Salir rápido
Pulsa este botón en cualquier momento para abandonar de inmediato esta página
Recuerda borrar tu historial de navegación para no dejar rastro después de informarte
Utilizamos cookies propias y de terceros únicamente para realizar mediciones y análisis estadísticos de la navegación por las diferentes secciones de la página web con la finalidad de mejorar el contenido que ofrecemos. Al hacer click en 'Aceptar todas las cookies', consiente que todas las cookies se guarden en su dispositivo. Para configurarlas o rechazar su uso haga click en el botón 'Configurar Cookies'.
Para más información consulte nuestra política de cookies
Salir rápido
Pulsa este botón en cualquier momento para abandonar de inmediato esta página
Recuerda borrar tu historial de navegación para no dejar rastro después de informarte
La madre de uno de los procesados ha sido también condenada por un delito de receptación
La Audiencia Provincial de Badajoz ha impuesto una pena de un año y nueve meses de prisión a dos hombres por un delito continuado de falsedad en documento mercantil y estafa. Los acusados engañaron a una persona con discapacidad para suplantar su identidad y financiar fraudulentamente dos motocicletas. Asimismo, la madre de uno de ellos ha sido condenada por un delito de receptación. Como consecuencia de la sentencia, se han anulado los contratos de la víctima, quien ya no figura como deudor. Los dos principales condenados tendrán que abonar de forma solidaria una indemnización máxima de 20.528,52 euros, cuyo importe definitivo se determinará en la ejecución del fallo, mientras que la madre responderá de dicho pago hasta un límite de 3.000 euros.
La sentencia, de conformidad entre las partes, relata que, aprovechándose de su amistad y de su discapacidad del 47%, los dos procesados engañaron a la víctima para conseguir su documentación laboral y bancaria. Posteriormente, suplantaron su identidad en un concesionario y financiaron fraudulentamente dos motocicletas (una Kawasaki de 12.925,92 euros y una Honda de 7.602,60 euros) falsificando su firma, quien acabó siendo reclamado por las deudas. Tras conseguir las motos, los acusados las vendieron para obtener efectivo: la Kawasaki se vendió por Wallapop y está en paradero desconocido, mientras que la Honda fue transferida a la madre de uno de ellos, quien, sabiendo su origen ilícito, la ocultó y la vendió por 3.000 euros.
La sentencia es firme.