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La Audiencia de Zaragoza entiende que “el tono y el contenido están dirigidos a infundir un temor también compatible con la vis compulsiva”
La Audiencia Provincial de Zaragoza ha confirmado la condena de ocho meses de prisión, así como la prohibición de tenencia y uso de armas impuesta por un juzgado Penal de Zaragoza al acusado de coaccionar a su expareja a través de mensajes. Asimismo, ratifica la medida de alejamiento y no poder comunicarse con ella durante tres años y el pago de las costas procesales.
Ha resultado acreditado que, desde que su pareja sentimental Carolina rompiera con el acusado el 8 de septiembre de 2024, ha estado enviando de forma reiterada y muy insistente numerosos mensajes recriminándole tener una supuesta nueva relación. Días después también mandó mensajes amenazantes a la amiga de ella, Araceli, con ánimo de amedrentar a su expareja.
El tribunal entiende que la jueza de instancia “ha valorado correctamente la existencia de una violencia intimidatoria ejercida con cierta intensidad por parte del acusado sin autorización o legitimización para hacerlo”. No obstante, los juzgadores señalan que todavía tienen un contenido más violento los mensajes dirigidos por el acusado a Araceli. “Tratándose de una amiga de Carolina el autor debía considerar más que plausible que la destinataria de los mensajes los pusiese en conocimiento de su amiga a quien iban referidos. Que los mismos constituyesen un mero desahogo del acusado no es sino una interesada versión exculpatoria de la defensa del acusado. El tono y el contenido están dirigidos a que lleguen a conocimiento de Carolina y a infundir un temor también compatible con la vis compulsiva”.
La sentencia no es firme y puede ser recurrida.