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La víctima sufrió dos lesiones en zonas potencialmente peligrosas para la vida, como la cabeza, muy cerca de los ojos, y el pecho. El juez imputa al investigado, con antecedentes penales por hechos similares, un delito de homicidio en grado de tentativa
El titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona ha decretado hoy el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para el detenido por haber herido con un cuchillo o una navarra a otro hombre la madrugada de este sábado en la capital navarra.
En la resolución judicial, que puede ser recurrida, el magistrado imputa al investigado, A. A. P. B., un delito de homicidio en grado de tentativa con la agravante de reincidencia, al contar con antecedentes penales no cancelados.
La agresión con arma blanca tuvo lugar sobre 2.45 horas del sábado, cuando el encausado supuestamente atacó a la víctima "de forma reiterada", causándole "dos lesiones en una zona potencialmente peligrosa para su vida como es la cabeza, muy cerca de los ojos, además de otra en la zona pectoral derecha", esta "más superficial".
Estas lesiones, según apunta el juez, además del citado riesgo para la integridad física, podrían provocarle una cicatriz que, por su ubicación y tamaño, podrían causar en la víctima "una deformidad con relevancia penal".
Sin perjuicio del resultado de las diligencias que se van a practicar en los próximos días, el juez tipifica los hechos como constitutivos de un delito de homicidio en grado de tentativa, tanto por el medio empleado para lesionar, la pluralidad de las heridas y las zonas del cuerpo afectadas —cabeza y tórax—, así como por las expresiones proferidas por el investigado con posterioridad a los hechos, ya que mientras perseguía a la víctima decía que la iba a matar.
Al respecto, el magistrado explica que, en el caso concreto, el delito está penado con entre 7 años y 6 meses de prisión y 10 años. Alternativamente, añade, los hechos podrían ser constitutivos de un delito de lesiones agravadas con el uso de arma blanca, castigado con pena de 2 a 5 años de prisión; o de un delito de lesiones causantes de deformidad, penado con entre 3 y 6 años de prisión.
Los indicios contra el imputado son múltiples y, según desgrana el juez en el auto, vienen constituidos por las declaraciones ante la policía de la víctima y dos testigos presenciales de los hechos, así como del reconocimiento fotográfico del detenido efectuado por parte del lesionado.
El supuesto agresor, que fue detenido tras un nuevo altercado que requirió la intervención policial, tenía en su poder dos navajas y un cuchillo "de medianas dimensiones", y su vestimenta coincidía con la descripción facilitada por la víctima tras los hechos.
Riesgo de fuga y de que atente contra la víctima
Tras haber sido puesto esta mañana a disposición judicial, el juez ha acordado el ingreso en prisión a instancias del ministerio fiscal y en contra de la postura de la defensa del imputado.
Para el juez, la medida de prisión "se evidencia como completamente imprescindible" a fin de asegurar la presencia del investigado en el proceso y evitar que atente contra bienes jurídicos de la víctima.
Respecto al riesgo de fuga, el magistrado valora los delitos que se le imputan, así como los antecedentes penales del encausado, que ya fue condenado por un delito de homicidio, lo que incrementaría la pena que podría imponérsele al concurrir la agravante de reincidencia.
Asimismo, en cuanto a la posibilidad de que eluda la acción de la justicia, el juez también destaca que el investigado carece de arraigo laboral y un insuficiente arraigo familiar, así como la gravedad de las amenazas que reiteradamente vertió contra la víctima, primero cuando la perseguía navaja en mano, y después en dependencias policiales e, incluso, cuando declaró el sábado ante el propio juez de guardia.
Según el magistrado, todas estas circunstancias evidencian "el carácter sumamente violento del investigado, lo que incrementa el riesgo de que, de encontrarse nuevamente con la víctima, el detenido pudiera tratar de llevar a cabo sus amenazas de muerte".