• Tipo Órgano: Tribunal Superior de Justicia. Sala de lo Civil y Penal
  • Municipio: Bilbao
  • Ponente: NEKANE BOLADO ZARRAGA
  • Nº Recurso: 28/2016
  • Fecha: 09/03/2017
  • Tipo Resolución: Sentencia
Resumen: Señala la sentencia que el alegato de error valorativo sólo puede triunfar: 1º) Que se hayan incluido en el relato histórico hechos no acontecidos o inexactos. 2º) Que la acreditación de tal inexactitud ha de fundarse en una verdadera prueba documental y no de otra clase. 3º) Que el documento por sí mismo sea demostrativo del error que se denuncia. 4º) Que, a su vez, ese dato que el documento acredite no se encuentre en contradicción con otros elementos de prueba de igual consistencia y fiabilidad. 5º) Por último, es necesario que el dato de hecho contradictorio así acreditado sea importante, esto es, que tenga virtualidad para modificar alguno de los pronunciamientos del fallo. Apunta que la función revisora que corresponde al Tribunal en sede de apelación consiste en verificar el juicio de inferencia que sustenta el pronunciamiento del Tribunal juzgador. Señala que el principio in dubio pro reo únicamente puede ser introducido en el trámite casacional cuando el Tribunal sentenciador haya expresado sus dudas sobre lo realmente acaecido, dentro del ámbito del hecho enjuiciado y sobre extremos jurídicamente relevantes del mismo, y ello no obstante, haya pronunciado una sentencia de condena. Afirma que son elementos de la legítima defensa la existencia de una agresión ilegítima y por otro, de la necesidad de actuar en defensa de la persona o derechos propios o ajenos, a causa precisamente del carácter actual o inminente de esa agresión.
  • Tipo Órgano: Audiencia Provincial
  • Municipio: Murcia
  • Ponente: JAIME BARDAJI GARCIA
  • Nº Recurso: 193/2015
  • Fecha: 22/03/2016
  • Tipo Resolución: Sentencia
Resumen: La defensa del acusado, en su informe oral, interesó la apreciación de las eximentes de legítima defensa y miedo insuperable. Pero en su escrito de conclusiones provisionales, elevadas a definitivas, únicamente hizo referencia a la primera de ellas. Los informes de las partes se acomodarán a las conclusiones que definitivamente hayan formulado pues de otro modo, se impediría a la parte contraria la contradicción sobre la cuestión. La eximente de miedo insuperable no mereció así una respuesta expresa en la instancia, no habiéndose producido infracción del derecho a la tutela judicial efectiva. Hubo un cierto exceso intensivo que afectó al requisito de la necesidad racional del medio empleado para repeler la agresión, por cuanto hallándose desarmada la víctima, cabían otras opciones defensivas diversas del uso de la navaja. Se confirma la eximente incompleta de legítima defensa. Corresponde al órgano de instancia determinar la ley penal más favorable.
  • Tipo Órgano: Audiencia Provincial
  • Municipio: Granada
  • Ponente: AURORA MARIA FERNANDEZ GARCIA
  • Nº Recurso: 290/2015
  • Fecha: 11/04/2016
  • Tipo Resolución: Sentencia
Resumen: El Juzgado de lo Penal condenó al apelante como autor de un delito básico de lesiones en la persona del condenado por falta de lesiones cometidas contra él. La AP desestima su recurso. No se aprecia error en la valoración de la prueba, siendo correcta la falta de apreciación de la eximente de legítima defensa del artículo 20.4 CP. Las pruebas del plenario acreditaron una situación de riña mutuamente aceptada por parte de los que intervienen en la misma, con resultado desigual para los contendientes en cuanto a los perjuicios derivados de la mutua agresión, sin que quepa apreciar para los contendientes las circunstancias de legítima defensa al no caber en nuestro derecho la pretendida legítima defensa recíproca.
  • Tipo Órgano: Audiencia Provincial. Tribunal Jurado
  • Municipio: Tarragona
  • Ponente: SUSANA CALVO GONZALEZ
  • Nº Recurso: 3/2013
  • Fecha: 21/11/2014
  • Tipo Resolución: Sentencia
Resumen: El acusado Dario es condenado como autor de dos delitos, uno de asesinato del art. 139.1ª Cp y otro de homicidio del art. 138 del mismo código, al haber apuñalado sucesivamente a dos personas, a quienes ocasiona la muerte, concurriendo en la muerte del primero la agravante de alevosía, y no en la del segundo que se califica de homicidio por la ausencia de la expresada agravante.La acción de Dario respecto de Modesto fue sorpresiva, inesperada y al mismo tiempo traicionera, acometiendo a Modesto por la espalda del mismo. Ello remite claramente a la figura alevosa que sitúa la acción típica en los términos del art. 139.1 CP.no concurre en cambio alevosía en la muerte de Gumersindo pues la agresión no se inició de manera alevosa, ni se desarrolló en términos de alevosía sobrevenida. No concurrió abuso de superioridad, también llamada alevosía de segundo grado o cuasi alevosía y que comparte los elementos típicos con la alevosía. La única diferencia es la intensidad de una y otra. No se ha acreditado la existencia de una especial relación de intimidad entre el acusado y los fallecidos que les llevase a abandonarse en total confianza del acusado, a excluir todo recelo de la conducta de Dario. Tampoco ha concurrido legítima defensa, pues el acusado inició sendas agresiones, tenía clara voluntad de matar y no actuó de manera defensiva, tampoco ha concurrido una situación de arrebato u obcecación ni de miedo en la actuación del acusado.
  • Tipo Órgano: Audiencia Provincial
  • Municipio: Pamplona/Iruña
  • Ponente: FERMIN JAVIER ZUBIRI OTEIZA
  • Nº Recurso: 676/2015
  • Fecha: 13/10/2015
  • Tipo Resolución: Sentencia
Resumen: Se confirma la sentencia de instancia que condena por delito de lesiones. No hay error de valoración, en la medida en que quien juzgó en la instancia valoró la prueba de manera adecuada, sin que se advierta fundamento alguno para efectuar una valoración diferente, no apreciando que el criterio de instancia resulte ser manifiestamente erróneo, ilógico o absurdo, ni existiendo otras pruebas, en relación con las cuales no resulte ser relevante la inmediación, que desvirtúen la valoración efectuada. No es posible apreciar la existencia de una agresión ilegítima en supuestos de riña mutuamente aceptada porque en ese escenario de pelea recíprocamente consentida, los contendientes se sitúan al margen de la protección penal.
  • Tipo Órgano: Audiencia Provincial
  • Municipio: Cádiz
  • Ponente: ANA MARIA RUBIO ENCINAS
  • Nº Recurso: 25/2014
  • Fecha: 12/02/2015
  • Tipo Resolución: Sentencia
Resumen: Uno de los acusados abordó para agredirla su exesposa cuando iba acompañada de su nueva pareja, que fue quien recibió el golpe, al tiempo que les profería amenazas de muerte. Asustado por lo ocurrido el segundo acusado, para evitar que persistiera la agresión, le sujetó cayendo ambos al suelo. La AP condena al primero como autor de un delito de amenazas en el ámbito familiar, una falta de amenazas y otra de lesiones, y considerando que la acción del segundo constituía un delito básico de lesiones, le absuelve al apreciar la eximente completa de legítima defensa. La prueba fue concluyente, siendo valorada con detalle en la sentencia. Se descarta la deformidad al no apreciar el tribunal que la dismetría orbitaria izquierda y la desviación discreta de tabique nasal destacadas en el informe forense impliquen quebranto perdurable en el rostro. Nada bueno podían esperar de la actitud del oro acusado y lógica y valiente fue la reacción de inmovilizar utilizando el propio cuerpo y en igualdad de condiciones, siendo evidente la falta de toda provocación.
  • Tipo Órgano: Audiencia Provincial
  • Municipio: Palma de Mallorca
  • Ponente: MARIA DEL CARMEN ORDOÑEZ DELGADO
  • Nº Recurso: 445/2014
  • Fecha: 16/12/2014
  • Tipo Resolución: Sentencia
Resumen: El principio de presunción de inocencia alegado sólo alcanza a garantizar la interdicción en cuanto al dictado de resoluciones condenatorias en el ámbito penal, cuando aquellas carezcan de todo sustento probatorio o que, aun teniéndolo la prueba hubiera sido obtenida con violación o infracción de derechos fundamentales. Lo que realmente se debate no es otra cosa que la divergente valoración que la parte realiza sobre el contenido o resultado de la prueba practicada. Aunque pudiera existir además de una discusión un leve forcejeo, solo existió la agresión del acusado al denunciante. En todo caso, la fuerza de las bofetadas que el acusado propinó excede con mucho los requisitos de la necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler la agresión, a que también se refiere el art 20.4 del CP. En el mejor de los casos, existiría una riña mutuamente aceptada en la que vista la conducta del acusado, tampoco cabe apreciar legítima defensa.
  • Tipo Órgano: Tribunal Superior de Justicia. Sala de lo Civil y Penal
  • Municipio: Madrid
  • Ponente: JESUS MARIA SANTOS VIJANDE
  • Nº Recurso: 40/2014
  • Fecha: 07/10/2014
  • Tipo Resolución: Sentencia
Resumen: Delito de homicidio. Miedo insuperable. Legítima defensa. La existencia de una previa agresión al que dice defenderse es el primero de los presupuestos y de ineludible constatación para la estimación de la exención postulada de legítima defensa, tal como deriva del artículo 20.4 del Código Penal Constituye agresión ilegitima toda actitud de la que pueda racionalmente deducirse que pueda crear un riesgo inminente para los bienes jurídicos defendibles y que haga precisa una reacción adecuada que mantenga la integridad de dichos bienes, sin que por tanto, constituyan dicho elemento las expresiones insultantes o injuriosas por graves que fuesen, ni las actitudes meramente amenazadoras si no existen circunstancias que hagan adquirir al amenazado la convicción de un peligro real o inminente, exigiéndose 'un peligro real y objetivo y con potencia de dañar. Baremo de la circulación. La invocación del baremo, que limita las indemnizaciones por lesiones derivadas del tráfico viario, no pasa de ser meramente referencial, con la finalidad de objetivar los criterios de determinación de la indemnización. Los límites del baremo invocado han sido corregidos por considerarse inconstitucionales en alguno de sus aspectos, atendiendo a la calificación jurídica del hecho causante. La diferencia entre la causación dolosa e imprudente justifica el abandono en parte de aquellos límites del citado baremo.
  • Tipo Órgano: Audiencia Provincial
  • Municipio: Palmas de Gran Canaria (Las)
  • Ponente: MONICA HERRERAS RODRIGUEZ
  • Nº Recurso: 693/2018
  • Fecha: 31/07/2018
  • Tipo Resolución: Sentencia
Resumen: Se confirma la condena por delito de lesiones. Existió prueba de cargo correctamente valorada. El quebranto corporal ocasionado demandó tratamiento médico. No es posible apreciar una situación de legítima defensa. Hubo una agresión de forma activa y no como mecanismo defensivo. Para constatar una situación de legítima defensa es menester contar con el elemento básico de la agresión ilegítima, cuya indispensabilidad y presencia son absolutas, factor desencadenante de la reacción de la cometido, explicativa de su actuación defensiva y que impregna la legitimidad de su proceder. La ilegítima su pone la puesta en peligro de bienes jurídicamente protegidos, lo que excluye las actitudes simplemente amenazadoras cuando lo van acompañadas de la racional convicción de un peligro real inmediato, exigiéndose un peligro real y objetivo con potencial de dañar.
  • Tipo Órgano: Audiencia Provincial
  • Municipio: Madrid
  • Ponente: ADELA VIÑUELAS ORTEGA
  • Nº Recurso: 1055/2016
  • Fecha: 29/09/2016
  • Tipo Resolución: Sentencia
Resumen: La eximente de legítima defensa, se basa, como elementos imprescindibles, de un lado, en la existencia de una agresión ilegítima y de otro en la necesidad de actuar en defensa de la persona o derechos propios o ajenos, a causa precisamente del carácter actual o inminente de esa agresión. En supuestos de pelea recíprocamente consentida, los contendientes se sitúan al margen de la protección penal al ser actores provocadores cada uno de ellos del enfrentamiento, de suerte que cuando el resultado lesivo se produce como efecto de una pelea originada por un reto lanzado o aceptado que da lugar a las vías de hecho, no cabe apelar a la legítima defensa, plena o semiplena, ya que la base de la misma es la existencia de una agresión ilegítima, y ésta no es posible de admitir con tal carácter en una riña voluntariamente aceptada. El actual artículo 147 tiene prevista para el delito de lesiones imputado la pena de tres meses a tres años de prisión o multa de seis a doce meses, por lo que al concurrir la atenuante de dilaciones indebidas y siguiendo un criterio análogo al de la sentencia recurrida a la hora de graduar la pena, próxima al mínimo legal de aquel momento, se considera que, en aplicación de la mas favorable al reo, debe fijarse en cuatro meses de prisión, manteniendo el resto de los pronunciamientos contenidos en el fallo de la sentencia recurrida.